Es ése al que alguna vez me gustaría escapar. Un lugar que está ahí esperándome si lo necesito y que puedo disfrutar en soledad. Donde nadie puede dar conmigo, donde mi cuerpo se confunde con la tierra, que a su vez se confunde con el cielo. Donde no importo nada de nada. Un rincón muy lejano donde no hay visos de maldad, donde todo es tan bello que te olvidas de que existes...
Ese lugar bien podría ser la Antártida.
Una belleza cada vez más frágil que es necesario conservar.
...
Para muchos, el paisaje que circunda el Polo Sur es el termómetro que marca el estado de todo el planeta. Si las cosas van mal por ahí, es que en el resto del mundo van a ir peor. En las últimas décadas los polos se han calentado más del doble que el resto del planeta, lo que podría amenazar a sus especies únicas y también al sistema climático mundial. Esto es así porque las corrientes oceánicas están ligadas a lo que ocurre en los polos.
Pero no todo son malas noticias en la viña del Señor. Pese a esta visión catastrofista de un hecho probado (el calentamiento global), existen algunos datos esperanzadores. La Antártida alberga alrededor del 80% del agua dulce del planeta, y, aunque algunas zonas (como la occidental) están experimentando una pérdida de hielo, los últimos estudios muestran un crecimiento del hielo marino antártico muy superior a dicha pérdida, una tendencia que, además, se encuentra en oposición a la que se venía dando desde la última glaciación. Según el profesor Curt Davis, de la Universidad de Missouri, la Antártida es "el único gran cuerpo de hielo terrestre que está ganando masa en lugar de perderla".
Sin embargo, mapas satelitales de la NASA indican que el calentamiento global en el período 1998—2008 ha acelerado un 75% el deshielo del continente antártico. Éste es mayor en las zonas de latitudes y altitudes más bajas, las cuales se encuentran en la Antártida Occidental.
Estos datos contradictorios tienen una explicación: las zonas cercanas a la costa están sufriendo una acelerada fusión de los hielos; por contrapartida, las áreas centrales parecen estar teniendo un incremento de los hielos que quizás se explicaría precisamente (y paradójicamente) por el aumento global promedio de las temperaturas: al haber unos pocos grados más de temperatura es posible que el centro del continente antártico esté recibiendo flujos mayores de humedad atmosférica que rápidamente se precipitan en nieve y luego se transforman en capas estratificadas de hielo nuevo. Así, esta capa de hielo absorbe una cantidad sustancial de la masa oceánica en forma de nieve, lo que frenaría el aumento del nivel del mar.
El propio profesor Davis reconoce, sin embargo, que este fenómeno sólo funcionará por un periodo de tiempo determinado, ya que la nieve comenzará a derretirse. Además, el ritmo de crecimiento de la capa de hielo es más lento que el derretimiento de la nieve en la costa, motivo por el cual tenemos que poner medidas cuanto antes.
Entre las acciones que se llevarán a cabo estos días para concienciar a la población sobre los efectos del cambio climático destaca la edición del álbum fotográfico 'Antártida. Una llamada para el futuro sostenible' (Editorial Lunwerg), un documento gráfico en el que se plasma el resultado de meses de trabajo en el continente helado. Así, el libro presenta escenas de pura belleza antártica, que reflejan la serena monumentalidad del casquete polar, pero también incluye estampas sobre la huella del hombre: desde los restos abandonados por balleneros durante el siglo XIX y el XX hasta los icebergs en fusión por el calentamiento.
Sebastian Copeland es el autor de todas las instantáneas del álbum, un activista de la ong Global Green USA. La obra recoge las fotografías que realizó entre 2006 y 2007 viajando en el buque científico Ice Lady Patagonia.
Las imágenes, desde luego, son impresionantes:
lunes, 12 de enero de 2009
sábado, 10 de enero de 2009
Precisamente para nostálgicos, una canción de Irene Cara ('Coco' de la película Fama). Aunque también compuso el tema principal de cabecera, éste (Out Here On My Own) no tiene desperdicio. De hecho, a mí me gusta más.
miércoles, 7 de enero de 2009
NOSTALGIA
Para unos, es escuchar algunas notas de una canción que recuerda un viejo amor; para otros, el sabor de un postre que hacía la abuela, y para muchos otros el sufrimiento de pensar en algo que hemos tenido y que ya no tenemos. En cualquier caso, esta vuelta al pasado puede ser más saludable de lo que pensamos. Pese al sabor agridulce de la nostalgia y al consejo generalizado de vivir el momento, varios estudios recientes sugieren que el ocasional desvío hacia el mundo de los recuerdos puede mejorar significativamente nuestro estado de ánimo.Los trabajos realizados por un equipo de la Universidad de Southsampton (Reino Unido), capitaneados por el investigador Tim Wildschut, junto a científicos de la Universidad Sun Yat-Sen (China), revelan que este sentimiento puede mejorar la salud, aumentar la autoestima y fortalecer los lazos sociales, haciendo que la vida cobre más sentido. Así, la nostalgia se convertiría en un poderoso factor de estímulo del estado de ánimo. Dado que los recuerdos a menudo involucran a personas importantes en nuestras vidas, éstos pueden darnos un reconfortante sentido de pertenencia.
La mayoría de las personas rememora el pasado cuando está sola o se siente decaída, lo cual sugiere que buscamos recuerdos agradables como antídoto cuando nos sentimos tristes. Según Fred Bryant, psicólogo de la Loyola University (Chicago), "las reminiscencias pueden motivar a una persona, y aún más importante, pueden darle una sensación de estar arraigada, un sentido de significado y propósito, en lugar de estar sometida a los caprichos de la vida diaria".
Los investigadores aseguran que la gente que está dispuesta a experimentar nostalgia también tiende a ver su pasado de manera positiva, lo cual apoya la idea de que existe una personalidad propensa a la nostalgia. Así, las personas con una tendencia natural a ella tendrían una alta autoestima y tenderían menos a la depresión, ya que harían frente a los problemas de manera más efectiva y estarían más dispuestas a recibir apoyo social después de experimentar estrés.
No obstante, incluso gente que no es particularmente nostálgica puede disfrutar de los beneficios de recordar los buenos tiempos de antaño. Para obtener mejores resultados, hay que tratar de revivir las cosas en la mente más que en el papel, pensarlas mejor que escribirlas. Y es que los acontecimientos positivos están rodeados de magia y misterio, así que analizarlos sería como correr el velo y hacer que experiencias maravillosas se tornen más comunes.
Alguno puede pensar que rememorar los buenos tiempos puede desatar emociones dolorosas. Recordar un triunfo profesional, por ejemplo, puede hacer sentir a alguien que su gloria quedó atrás, o pensar en los agradables días que pasamos con un ser querido que murió puede ser un triste recordatorio de que ya no está con nosotros. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así. La diferencia entre sentirse bien y mal estriba en si nos concentramos más en cuán positivas fueron las cosas pasadas o, por el contrario, en el hecho de que quedaron atrás y nunca volverán. Sólo las personas que ven cada buena experiencia como algo permanentemente enriquecedor tienen más probabilidades de estimular su estado de ánimo. Pero una persona que se enfoca principalmente en el contraste entre pasado y presente condena toda buena experiencia con la actitud de que nada en el futuro puede estar a la misma altura.
Personalmente, creo que es un buen consejo ir por la vida acumulando buenos momentos para rememorarlos después, tomar una fotografía mental de ellos y conservar esa sensación por si algún día la pudiera necesitar.
De momento, a bote pronto, he recogido un vídeo que hace que añore "Aquellos Maravillosos Años".
viernes, 2 de enero de 2009
LA PARTE 'FREDY' DE LA VIDA

Las historias más bellas de superación y amor humanas se ocultan a veces en caminos difíciles de andar, en sendas tortuosas que no son sino parte del camino de la vida. La dignidad, la nobleza, la humildad y la sabiduría con que algunas personas atraviesan estos 'baches' las convierte en un ejemplo para todos los que las rodean, un atisbo de luz y esperanza donde la mayoría sólo ve tristeza y desesperación.
Es el caso de Alfredo Mendoza del Ángel, más cariñosamente conocido como "Fredy". Sus amigos lo describen como un ser noble, desinteresado, leal y, sobre todo, alegre desde su más tierna infancia, lo que le ha hecho ganarse el cariño de todos. Actualmente, tiene 36 años, es mexicano, está casado y tiene dos hijos. Hace ya seis años que le diagnosticaron "esclerosis múltiple", una enfermedad crónica que ocasiona trastornos sensoriales y del control muscular. Ninguno de sus amigos de la escuela ni de la universidad pudo siquiera imaginar que esa enfermedad podría atacar a Fredy, un hombre deportista, amante del fútbol y que, según sus compañeros, "tenía todas las características de un jugador brasileño: menudito, moreno, hábil y con un juego picaresco".
Pero la enfermedad no hace distinciones y, poco a poco, sus piernas empezaron a flaquear. Más tarde, cayeron exhaustas hasta el punto de no responder nunca más las órdenes que salían de su cabeza y de su corazón. Sin embargo, a medida que las capacidades físicas de Fredy iban disminuyendo, las fortalezas del alma se hacían invencibles. En estos seis años de lucha nunca le ha faltado una sonrisa hacia los suyos y ha vivido con la misma ilusión y alegría de siempre. Aceptó su enfermedad como algo que no puede cambiar, pero decidió mantener una perspectiva y una actitud esperanzadora, vitalista, asumiendo que todo lo que le pasa forma parte de la vida misma. Incluso siguió trabajando para poder sostener a su familia hasta que el pasado mes de noviembre la empresa donde trabajaba cerró, y con ella se fue el ingreso, no sólo para mantener las necesidades familiares, sino también para pagar el tratamiento de su enfermedad. Ante esta nueva prueba del destino, sus amigos decidieron movilizarse, pedir ayuda y contribuir a los cuantiosos gastos de Alfredo -que seguirá trabajando hasta que su cuerpo lo permita-. Hasta lo que sé, parece que las palabras de sus amigos han llegado a un corazón sensible y sensato, así que tenemos entre nosotros a un nuevo miembro montecanalero. Bienvenido.
El camino que muchas personas como Fredy tienen por delante es difícil de andar, pero por eso mismo su marcha tiene más mérito. Sólo por el hecho de encarar el viaje con la cabeza en su sitio, enseñando al personal que la cosa no se acaba en una silla de ruedas, su vida tiene más sentido del que tienen muchas otras que pasan por el mundo de puntillas. Y es que cuanto más fina es la cuerda por la que pisa un equilibrista, mayor valor tiene cada paso. Fredy y su familia cruzan un tramo complicado, apenas pendientes de un hilo, pero a su lado caminan un puñado de amigos que le tienden la mano y que le animan a cada paso. Y así es imposible caerse.
martes, 30 de diciembre de 2008
COME MENOS PARA VIVIR MÁS

La noticia no ha saltado en el mejor momento, pero precisamente por eso hay que prestarle más atención. La revista Nature publica en su último número del año un estudio que asegura que comer poco puede alargar la vida de los mamíferos. A esta conclusión ha llegado un grupo de científicos japoneses -que de comer poco saben un rato-, que estudió el efecto que tiene la enzima RHEB-1 en la duración de la vida y de cómo este componente se altera en función de la ingesta calórica de cada individuo. Así, según esta investigación, "la restricción alimentaria es la intervención más eficaz y más reproducible para extender la esperanza de vida en especies completamente diferentes".
Y esto nos lo dicen ahora, después de ponernos tibios de turrón y de empapuzarnos a langostinos y tostas de foie (muy buenas para el hierro, por otra parte). Si nuestras bisabuelas levantaran la cabeza nos dirían que eso no puede ser, que por algo se dice "estoy muerto de hambre" y no "estoy muerto de chuletones". Pero esto es lo que hay. Y mira por dónde nos encontramos otro argumento más para sacar lo bueno de la crisis, y es que a falta de langosta, jamón de jabugo o percebes, buenas son las ensaladas de lechuguita y tomate. Al menos, nos harán vivir más... ¿y mejor?
Los científicos de la Universidad de Kioto hicieron sus investigaciones con una especie de gusanos de tierra, aunque afirman que la teoría es aplicable también a los mamíferos en general. Así, pudieron comprobar que los gusanos que dejaban de comer durante dos días incrementaron en torno a un 50% su longevidad. Además, los que ayunaban cada dos días eran más resistentes a los procesos de "estrés oxidativo" y mostraron menos síntomas de declive físico relacionado con el envejecimiento. Sin embargo, los animalillos a los que se dio libertad para comer cuanto quisieran terminaron enfermando y físicamente sin fuerzas.
Dicho esto, a ver quién es el guapo que se priva del Roscón de Reyes o, mejor aún, quién es el valiente que se mete entre pecho y espalda esta bomba de relojería. Por mi parte, he decidido que me voy a comer el trozo justo que me permita vivir hasta los 95 años, ni más ni menos. Que tampoco es cuestión de perpetuarse indefinidamente en el tiempo. Aunque sería curioso poder ver y oír lo que se cuece dentro de 65 años...
martes, 23 de diciembre de 2008
Discursos y discusiones
¿Qué palabra dirá antes el Rey en su tradicional discurso navideño: orgullo o satisfacción? Ésta es la apuesta que ha lanzado la página web kingandwin.com, que ha logrado que el mensaje de S.M. el rey Juan Carlos vuelva a cobrar el protagonismo perdido. En juego están 1.500 euracos. Casi el 70% de los internautas cree que la primera de las dos palabras en pronunciarse será ORGULLO, frente al 18% que piensa que será SATISFACCIÓN. Por el contrario, hay un 12% de optimistas que piensan que el rey será más original este año y que no hará uso de estas socorridas, aunque ya entrañables palabras.Mañana a las 21.00 horas se pararán los relojes. Pongas la cadena que pongas, se estará emitiendo el discurso (grabado) del único protagonista televisivo de esa noche, el rey. Y es que en Nochebuena no pasa como en las campanadas de Año Nuevo, donde cada cadena recurre a sus estrellas (más vistas que el tebeo, por cierto) para llevar a cabo la misma acción que todas las demás: avisarnos de cuándo terminan los cuartos y cuándo debemos empezar a comernos las uvas. Total, para acabar siempre igual. Ante tanto malo suelto -y desbocado- por ahí, uno ya no sabe dónde elegir. Dan ganas de apagar la tele y que salga el sol por Antequera.
Volviendo al discurso real, la propuesta de kingandwin.com incluye otras quinielas como cuánto durará el mensaje navideño, o si pronunciará la palabra "Eurocopa" en su exposición. Además, la página web ofrece un formulario de 15 preguntas con tres posibles respuestas cada una. El internauta que más aciertos obtenga ganará un premio en metálico de 1.500 euros, aunque si hay varios agraciados el premio deberá repartirse.
No es mala iniciativa. En algunos casos, reunirá de nuevo a la familia en torno al mensaje navideño real -tendrán que callarse todos para escuchar bien cada palabra- y, en última instancia, servirá de excusa para frenar las previsibles discusiones entre cuñados, suegras, tíos, etc. A partir de esta Nochebuena, ya no quedarás como un friki cuando cortes una "interesante y animada" conversación familiar para escuchar el discurso del rey. Ahora puedes decir que te juegas los cuartos.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
El camino está desandado, ¿quién lo andará? El andador que lo desande, buen desandador será

A veces pienso que damos tímidos pasos al frente para luego poder volver atrás con más facilidad, porque ya conocemos el terreno. Luego, lo volvemos a intentar por el camino que no escogimos en un principio y nuestros pasos se tornan firmes y confiados. Y es que, en ocasiones, estas 'desandadas' son necesarias, bien porque alguien te hace ver que esa senda no lleva a ningún sitio, o bien porque a medida que vas andando tu intuición te manda señales de que debes regresar al campamento base.
Pues bien. Esta mañana, los eurodiputados del Parlamento Europeo han hecho volver sobre sus pasos a los ministros de Trabajo de la UE (excepto al español, que no aprobó el acuerdo, entre otros), tras rechazar por mayoría absoluta la Directiva de las 65 horas, una norma que hubiera permitido ampliar la jornada laboral de 48 a 65 horas semanales en toda la Unión Europea y dar libertad, tanto al empresario como al trabajador, para acordar el tiempo de trabajo. Para muchos ciudadanos europeos, la posible puesta en marcha de esta directiva hubiese significado un retroceso en los derechos de los trabajadores. Y seguramente sería así. Pero lo bueno del asunto es que con la aprobación, por parte del Parlamento, de algunas de las enmiendas a esta norma, los ministros de Trabajo se verán obligados a corregirlas, a redactarlas de nuevo y, probablemente, a hacerlo mucho mejor.
Entre las enmiendas aprobadas está la de Alejandro Cercas, parlamentario socialista español, que pidió que fuera considerado tiempo de trabajo la totalidad del tiempo que un médico, por ejemplo, está de guardia, incluyendo los periodos de descanso o inactivos.
Otra de las enmiendas aprobadas afecta a los británicos y a los trabajadores de otros 14 miembros de la UE, en cuyos países funcionan las excepciones al límite de 48 horas (las llamadas opt-out) y que permiten también alargar las jornadas semanales. Sin embargo, ahora, según la versión enmendada por los eurodiputados, esta excepción debe ser suprimida después de un periodo de transición de tres años.
Pero lo más esperanzador de todo, lo que me hace recuperar una chispa de la confianza perdida en los diputados del Parlamento europeo, es que para lograr el bloqueo de la directiva era necesario que alguna de las enmiendas lograra la mayoría absoluta, es decir, 393 votos. Para que esto se produjera, los eurodiputados, necesariamente, han tenido que votar en masa contra sus gobiernos y contra la directiva, de manera que, finalmente, algunas enmiendas han logrado más de 500 votos. A su vez, esto significa que, además de socialistas y grupos de izquierda, dichas enmiendas han sido apoyadas por muchos eurodiputados, incluidos los del Partido Popular Europeo, que, a priori, apoyaban el texto.
A partir de este momento, se abre un nuevo periodo de negociación de 90 días denominado "de conciliación", entre el Parlamento y el Consejo. Si no se llega a ningún acuerdo, el texto original caerá en saco roto. Veremos si entre todos volvemos a hacer camino.
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