miércoles, 4 de agosto de 2010
lunes, 12 de julio de 2010
Se ha abierto la veda, ya no hay quien nos pare

La neurona se ha guardado esta celebración para el final, no ha querido echar campanas al vuelo ni en los cuartos, ni siquiera en la semifinal, aún sabiendo que España ya hacía historia. Y eso es porque esperaba celebrarlo ayer por todo lo alto, el día en que nuestra roja, por fin, vistió el corazón de todos los españoles que acumulaban años de frustración esperando este momento.
Gracias, chicos, por hacernos soñar. Gracias por haber hecho del 11 de julio de 2010 un día que no olvidaremos ni nosotros ni nuestros hijos. Gracias por hacer un fútbol tan bonito del que estar orgulloso. Porque vosotros habéis ido siempre a ganar jugando, porque habéis sido un ejemplo de deportividad para el mundo entero, porque vuestros principios y buenos valores se han impuesto por encima de todo para hacer del Mundial un mundial de todos los que aman el fútbol.
Algunos pensarán que, al fin y al cabo, sólo es fútbol. Pero en mi vida había visto salir ataviados con la roja y con la bandera de España a miles de vascos por las calles de Bilbao, Ermua, San Sebastián, Vitoria, etc., orgullosos de pertenecer al país de nuestra selección. Y qué decir de la celebración de los catalanes, que salieron a la calle en cuanto el árbitro pitó el final del partido para mostrar sin complejos su alegría... Vamos, que de punta a punta, España fue ayer y es a partir de hoy (quizá por primera vez en muchísimo tiempo) una unidad indivisible, un territorio sin grietas.
Tras el cúmulo de malas noticias de los dos últimos años con respecto a la crisis, el paro, etc., bien nos viene una alegría como ésta. Nos merecemos olvidarnos por un rato de las desgracias y disfrutar de este hecho histórico; al fin y al cabo, es uno de los acontecimientos deportivos más importantes en el mundo. Y aunque suene algo banal, sería bueno que la gente que tuvo que ver el partido desde un hospital sintiera por un momento algo de alivio o una pequeña alegría.
En fin, que estamos que nos salimos. Que somos campeones indiscutibles de todo y para todos. Se ha abierto la veda para nosotros y ya no hay quien nos pare. Somos afortunados de poder vivir esta buena racha del deporte español, que está entre la elite desde hace unos años gracias al esfuerzo y a la rasmia de unos cuantos que decidieron sacudirse los complejos plantando la primera semilla de lo que hoy es el deporte en España.
También es de agradecer el apoyo mostrado a la selección por personas de todo el mundo, porque su ánimo nos ha dado más seguridad y confianza. Incluso el pulpo Paul fue una motivación extra que no esperábamos.
A disfrutar toca. Cheers!
miércoles, 7 de julio de 2010
La menopausia viene por solidaridad
Me acabo de enterar de que sólo las hembras humanas y dos especies de ballenas dejamos de tener hijos a una edad relativamente temprana (teniendo en cuenta el ciclo vital, claro). Resulta que las demás hembras del mundo animal pueden tener descendencia hasta que se mueren: tanto las que viven pocos años como las que se hacen viejecitas, desde la mariquita hasta la tortuga de mar, todas. Entonces, ¿por qué a nosotras se nos niega tan pronto ese don?
Gracias a internet, la respuesta me ha llegado a través de una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Cambridge, que han comprobado que, a medida que envejecen, las mujeres y las ballenas nos sentimos más ligadas a los miembros de nuestra comunidad. ¿Y qué tendrá que ver esto con dejar de tener hijos? Pues parece ser que al estar más motivadas para hacer lo mejor y lo que consideramos necesario para la supervivencia de nuestra familia, nuestro rol de 'abuela' nos lleva a ayudar a las madres jóvenes compartiendo nuestra experiencia. Y eso no podría ser así si no paramos de traer hijos al mundo, porque se nos acumularía el trabajo. Al dejar de tener crías, permitimos que las nuevas madres dispongan de más recursos.
Este estudio es el primero que ofrece una explicación demostrada y plausible sobre por qué estas especies son las únicas en las que las hembras dejan de ser fértiles cuando todavía les quedan varias décadas de vida. Y aunque el comportamiento entre mujeres y ballenas que tienen la menopausia es distinto, las dos tienen un nexo en común: en sus estructuras sociales, las hembras están más vinculadas a aquellos que las rodean a medida que se hacen mayores.
Vamos, que ni nos hacemos más viejas, ni más fofas, ni más inútiles. Al contrario, lo hacemos por amor a nuestra descendencia, para poder echar una mano cuando nos necesiten los nietos. ¡Pero qué cuerpo más majo tenemos!!
viernes, 18 de junio de 2010
Un final hollywoodiense made in Spain
Hace unos años no nos lo hubiésemos creído, pero de un tiempo a esta parte estamos empezando a acostumbrarnos al éxito de los españoles (tanto en el ámbito del deporte como en el de la cultura) a lo largo y ancho del planeta. Hemos pasado de intentar 'jugar en la misma liga' de los grandes a formar parte, por derecho propio, de la elite de un universo que antes se nos tenía vetado. Por fin, vamos sacudiendo nuetros complejos y poco a poco (y con mucho trabajo) nos hemos colado en ese espacio que ha estado reservado durante años y años a unos cuantos privilegiados.
Y es que era cuestión de tiempo ver cómo el carácter y el saber hacer español se hacía un hueco entre el resto del mundo hasta el punto de ser un ejemplo de lucha, tesón, esfuerzo, superación y talento en cualquier lugar. Teniendo en cuenta las honrosas (y escasas) excepciones, nuestra tocada autoestima, el abuso exagerado de los tópicos y la tendencia innata a permanecer en nuestro territorio, donde todo es conocido y más cómodo de gestionar, han pesado siempre como una losa en el imaginario colectivo, aun pudiendo poseer todas las demás cualidades para triunfar.
Pero he aquí que desde hace años se ha abierto la veda y ya no hay quien nos pare. Ayer mismo mi neurona bailaba a ritmo de jazz cuando se enteró del segundo anillo de la NBA conseguido por Pau Gasol con su equipo de los Lakers. Y se dice pronto, pero es que hace cuatro días como quien dice, estábamos todos emocionados porque Fernando Martín iba a jugar en la mejor liga de baloncesto del mundo con los Blazers de Portland.
Y eso no es todo. Resulta que el mismo día de la final de Gasol leo en los periódicos que a Penélope Cruz le han confirmado por fin que en el 2011 tendrá su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Ole. ¿Se puede pedir más en un solo día?¿No es para estar orgulloso de esta gente?Sin embargo, lo mejor de todo esto es que Gasol y Pe son sólo la punta del iceberg. Supongo -y espero- que estos dos ejemplos, así como otros muy destacados, sean únicamente el resultado visible de los innumerables triunfos que se están dando en todos los ámbitos profesionales y que, a pesar de la crisis en la que estamos inmersos, estemos abocados al éxito.
Y si no, que se lo pregunten a los franceses.
miércoles, 16 de junio de 2010
Somos únicos e irrepetibles
Hoy me he emocionado con este vídeo que me han enviado y que muestra no sólo el milagro de la vida sino el estrecho vínculo que se crea entre una madre y su hijo durante la gestación. En mi opinión, no hay acto más amoroso que traer una persona al mundo. Pero una vez fuera de esa especie de limbo que es el vientre materno, el bebé necesitará separarse de su madre para seguir viviendo. El corte por lo sano del cordón umbilical es la primera gran crisis que sufrimos en nuestra vida, por otra parte necesaria para iniciar una nueva etapa existencial. Y ésta no podría desarrollarse sin esa revolución cruenta que hace que pasemos de un estado idílico en el cual todas nuestras necesidades están cubiertas a un estado de incertidumbre continua y de necesidad de socialización. Entonces, sólo con la ayuda del Amor podemos salir adelante, sea cual sea nuestro destino. A veces el camino no es el que esperamos, pero para el que ha dado y ha recibido Amor, la meta siempre será la misma.
lunes, 7 de junio de 2010
¡VAMOS RAFAAA! ...Y Rafa fue.
Rafael Nadal V de Roland Garros y I del mundo. Tras el descanso obligado por las lesiones y algún que otro compromiso publicitario, la vuelta a la rutina y al trabajo constante le ha devuelto el sitio donde merece estar y de donde nadie le va a mover haga lo que haga en Wimbledon.
No tenía ninguna duda de su resurgir. Y si en algún momento hubo un asomo de incertidumbre, se esfumó en el mismo momento en que Rafa aseguró que estaba trabajando duro y que cada vez se veía más fuerte físicamente. Así que sólo era cuestión de tiempo que volviera a hacernos disfrutar con sus victorias, a pesar de que durante un tiempo vimos a un Nadal muy diferente al que nos tenía acostumbrados, fallando bolas que antes dirigía escrupulosamente a la línea o desesperado por llegar a una dejada que ya no esperaba al toque de su raqueta. Sin embargo, el deporte es justo, y superada la falta de horas de entrenamiento, todo ha vuelto al lugar que estaba antes de marcharse.
Y es que Rafa es una apuesta segura y un ejemplo de disciplina para todos. Es verdad que el físico le acompaña, pero el coraje, la concentración y la técnica tan depurada que demuestra en cada partido es lo que lo hace único (aunque esperemos que no irrepetible). Y la forma de celebrar sus triunfos no ha variado nada de la primera vez, conserva la misma ilusión y espontaneidad, lo que dice mucho de su vocación y su amor por el tenis. Ayer lloró abrazado a su toalla, la presión que se impuso para volver a ganar un grand slam había sido demasiada. Para él nada es lo mismo, cada día se enfrenta a un nuevo reto y eso se refleja en su juego y en la mirada del espectador.
Pero ayer ya no existe, por eso hoy estará otra vez en el cuadrilátero. Ahora toca defender la temporada de hierba y sabe que ahora mismo es el caramelo a los pies de la puerta del colegio que todos quieren saborear. Nadie le va a regalar nada, pero confía en sus posibilidades. Si él lo hace, yo no voy a ser menos.
Que sepáis que entramos en una nueva era de Rafa Nadal. A disfrutarla toca.
Y por cierto, ¿no es maravilloso ser español?
martes, 18 de mayo de 2010
NO TE RÍAS, QUE (A VECES) ES PEOR

Más de una vez he intentado en este blog enumerar los beneficios de la risa, tanto a nivel físico como mental. Una buena carcajada a tiempo nos puede aliviar del dolor, producir euforia, sobrellevar un día gris o, simplemente, animarnos un poco. Todo esto sin contar el ejercicio abdominal que suponen dos minutillos de risa y el flujo sanguíneo que se genera.
Reírse a mandíbula batiente es, por tanto, bueno, muy bueno. Pero, como pasa con todas las manifestaciones físicas de los estados de ánimo, hay que ser consciente de la situación en que uno se encuentra, saber positivamente que esa expresión de alegría va a ser compartida por tu interlocutor y aguantarse cuando uno intuye que una carcajada en determinado momento va a resultar de lo más incómodo. Es decir, alegría SIEMPRE; risas ruidosas e incontenidas, en ocasiones en las que se permita, y con sentido común.
A continuación, enumeraré situaciones en las que una carcajada puede arruinar un momento, alguno de ellos prometedor. Otros no invitan en absoluto a la risa -más bien al contrario-, y en unos cuantos genera, cuando menos, incomprensión. Así pues, deberíamos poder controlar la risa estrepitosa en los siguientes casos:
1.- Cuando un amigo nos esté contando un problema que le angustia. Aunque esté poniendo una cara de 'milikito' de lo más graciosa, intentaremos ceñirnos al tema que nos ocupa y mostrar nuestra sincera comprensión.
2.- Cuando tu pareja se desnuda en la intimidad. Por muchos kilos que haya cogido en las últimas semanas y lo graciosa que te resulte esa pelambrera caprichosa, te puedes ahorrar esa risita nerviosa y de mal gusto que tienes ganas de soltar.
3.- En un entierro. No tiene ninguna gracia, sobre todo para los familiares. Y si tú eres uno de ellos, háztelo mirar.
4.- En misa. La disposición ha de ser buena, incluso de cierta alegría. Pero la carcajada impetuosa cuando el cura se confunde o cuando a alguien se le resbala la sagrada forma de la boca, no tiene lugar. Asimismo, intentaremos no ser demasiado efusivos a la hora de dar la Paz (algunos parece que acaban de coincidir en la barra de un bar y que se van a tomar un par de cañas para celebrarlo).
5.- En el retrete. Quizás te hayas llevado el periódico, una revista o un cómic de Mortadelo y Filemón. Tú sabrás, pero hacer las dos cosas a la vez te puede cortar el rollo. Si eres de los que controlan perfectamente sus esfínteres, ¡enhorabuena!
6.- En momentos románticos o de pasión. Como digo, la alegría es natural, sobre todo en el amor. Pero si tienes ganas de soltar una carcajada que no vas a poder compartir con tu pareja porque precisamente te estás riendo de la cara 'tan graciosa' que pone cuando se pone melosa, pues es mejor que te contengas. ¿Estás en lo que estás, o es que no sabes lo que se espera de ti en esos momentos? Una risa explosiva e inoportuna te puede cortar el deseo de raíz.
7.- En clase. A no ser que al profesor le haya dado por imitar a Chiquito de la Calzada, la carcajada incontenida no está justificada. Es sabido que a veces la risa viene en las situaciones más incómodas o cuando no está bien vista, pero la madurez se demuestra controlándola.
8.- Desgracias o debilidades ajenas. Caídas escandalosas, balonazos en la cabeza o en las partes nobles, tropiezos, resbalones, peinados imposibles, acentos extraños, infecciones contagiosas, miedos patológicos, etc., etc. Una carcajada demuestra poca empatía por la persona que sufre. A no ser que la persona afectada se tome sus desgracias con un humor inusitado, es mejor que te contengas. Y aún así, no te fíes. Él -o ella- puede hacerlo porque son SUS desgracias. Ya podrás reirte tú cuando te toque a ti.
En general, es el sentido común el que te dirá cuándo puedes reirte y cuándo deberás permanecer con la boca cerrada. En cualquier caso, cuando puedas hacerlo, hazlo con ganas, sin censuras. Al fin y al cabo, la risa es una de las cualidades humanas que nos diferencia del resto de los seres vivos. ¿O no?
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